Ingeniería celestial..

Ingeniería celestial.. podría ser un planteamiento creacionista, yo escuché la expresión en un documental de Stephen Hawking sobre la formación de las estrellas. Sin embargo acabo de descubrir que también es un propósito, el de lxs transhumanistas, que quieren eliminar las bases biológicas del sufrimiento en todos los seres sensibles.

Este movimiento se dedica a investigar y difundir tecnologías que permitan al ser humano trascender a un estado libre del dolor, un estado celestial, por así decirlo. Totalmente de acuerdo con la causa, aunque genera debate el camino que proponen para alcanzar este objetivo: re-escribir el genoma de los vertebrados, rediseñar el ecosistema global y proporcionar bienestar genéticamente pre-programado.

De hecho, lxs mismxs transhumanistas se dan cuenta de  que “los más grandes obstáculos a la ingeniería celestial son ideológicos, no técnicos [..] ganar mentes y corazones puede desempeñar un papel fundamental en la promoción de un mundo libre de crueldad”.

El principal impulsor del movimiento es David Pearce, filósofo, co-fundador de la World Transhumanist Association, englobada ahora en Humanity+, Inc.. Pearce y sus colaboradorxs mantienen una serie de páginas Web que sustentan lo que él llama el “imperativo hedonista”, una obligación moral de trabajar hacia la abolición del sufrimiento en los seres sintientes.

El imperativo hedonista

En este mini documental, titulado precisamente “Hedonistic imperative” podéis escuchar a Pierce contando los pilares del movimiento. Personaje majo, discurso revolucionario y sugerente:

Sugerente.. es poco: la moral establecida se tambalea (lo cual suele ser bueno) ante una gente que quiere ir más allá de la evolución Darwiniana basada en la selección natural de mutaciones aleatorias.

Un mundo feliz

“Un mundo feliz” de Huxley ha calado hondo en muchxs de nosotrxs. Tengo que volver a leérmelo, pero jamás se me ha olvidado esa idea a la vez terrible y admirable de romper los vínculos de la familia para que todos seamos igual de importantes. En su momento me pareció una clave para que todos nos quisiéramos más, partiendo del presupuesto de que solemos dar prioridad a la supervivencia de nuestros seres queridos sobre la de los demás.

O el soma! La droga de la felicidad, otro de los planteamientos compartido de la ingeniería celestial y del “mundo feliz”. Si la tecnología lo permite, ¿por qué no nos inducimos un estado de gozo constante? Los peros y las dudas son muchas, literatura y cine distópicos nos han familiarizado con plausibles fracasos de estas ideas.. pero me interesan esas cosquillas que siento cuando me encaro con ideas tan abiertas.

Desde un punto de vista más metafísico en cambio, algo me dice que eliminar el dolor puede hacer que jamás nos liberemos de nuestro ego. Pero quizás no haría falta: seguro que Pierce y compañía contemplan una medicina que elimine también el ego y haga que nos queramos todo el rato.. 💡

A saber entonces de qué hablarían mis canciones, desde luego ya no de buscar ese estado de felicidad constante e independiente de las circunstancias que es el derecho de nacimiento de todo ser humano, porque lo tendríamos incorporado en nuestros genes modificados.

¿Qué puedo hacer yo?

El caso es que iba a hacer de esto un simple post en redes sociales y aquí estoy hace dos horas escribiendo. Pero en las FAQ de la Web de BLTC (una de las iniciativas de lxs transhumanistas) hay una pregunta respondida que dice:

“¿Qué puedo hacer yo? Crea una página web exponiendo tu propia perspectiva.”

Teniendo en cuenta que para sobrevivir estamos constantemente generando sufrimiento, que incluso en el “primer mundo” estamos lejos de disfrutar de la vida, encadenados por miedos y deseos interminables, que no sabemos vivir pacificamente, nos peleamos constantemente con lxs vecinxs… iniciativas como estas me parecen perfectas para que nos enfoquemos hacia el problema real de la humanidad.

Aprender que el sufrimiento es eradicable hoy, y no solamente utilizando la tecnología que proponen los transhumanistas, sino con tecnologías que tienen miles de años de antigüedad, como la meditación, es importante. Empezar a actuar, cada unx a su manera para avanzar en ese sentido, es una prioridad.

¿Cual es la tu perspectiva sobre el transhumanismo?

Since the Cambrian explosion, pain and suffering have been inseparable from the existence of life on Earth. However, a major evolutionary transition is now in prospect. One species of social primate has evolved the capacity to master biotechnology, rewrite its own genetic source code, and abolish the molecular signature of experience below “hedonic zero” throughout the living world.

David Pearce

Más cosas para volverse locxs:

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El silencio según los pitagóricos

Los pitagóricos (VI siglo a. C.) creían que en el centro del Universo se situaba un fuego invisible rodeado por los diez astros conocidos: la Tierra, la Luna, el Sol (distinto del fuego central), Mercurio, Venus, Júpiter, Marte, Saturno, el “telón de fondo” (la bóveda celeste, que no se movía) y el Antichton, la antiTierra. Al parecer la antiTierra fue la añadidura perfecta que permitía alcanzar el número 10 de astros, lo cual auguraba propiedades mágicas.

Filolao, principal autor de este modelo, consideraba que la Tierra era esférica y que no estaba en el centro del Universo, casi nada! Además el globo terráqueo solamente habría estado habitado en uno de sus lados, precisamente el que no daba al fuego central y a la antiTierra, de allí que no pudiéramos verlos:

Para los pitagóricos, comunidad de filósofxs, matemáticxs, astrónomxs, músicxs y místicxs, los números son el origen de todo, el principio de todas las cosas, empezando por la semilla primordial, la fuente o el Uno, que llamaban “mónada”, aquí representada:

Monad.svg

De la mónada se evoluciona a la díada, de ella a los números, de los números a los puntos, luego a las líneas, las entidades de dos dimensiones, las entidades de tres dimensiones, los cuerpos y, finalmente, a los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire, a partir de los cuales se construye el resto de nuestro mundo.

Harmonia tou kosmou (armonía del cosmos)

En una teoría conocida como la Armonía de las Esferas los pitagóricos proponían que la distancia entre los planetas, así como sus velocidades de rotación estaban relacionadas con las proporciones de la escala musical diatónica. La palabra armonía se entiende aquí por las buenas proporciones entre las partes y el todo, en un sentido matemático pero también «esotérico», según el misticismo pitagórico. La palabra música (mousikê), en cambio, hace referencia a «el arte de la Musas» y a «Apolo», es decir, a “la cultura del espíritu artístico o científico”. El término «esferas» designa la zona de influencia de un planeta.

Terra e Antiterra nel pitagorismo.jpg

Silencio

Pitágoras propuso que los planetas emiten su propio zumbido único basado en su revolución orbital, como consecuencia de la armoniosa rotación de las esferas. Los zumbidos juntos crean una música que para los humanos es inaudible porque nos acompaña desde que nacemos y es lo que conocemos bajo el nombre de silencio.

Fuentes: Wikipedia y “Sólo sé que no sé nada” de Manuel Güell y Josep Muñoz

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